La palabra correcta es brida mongólica y
se trata de un repliegue cutáneo que se extiende hacia dentro del repliegue
palpebral superior tapando la carúncula del lacrimal y prolongándose hacia
abajo hasta unirse a la piel de la cara.
Según una teoría de antropólogos americanos de
los años 50, el origen de esta formación cutánea pudo ser debido a una
necesidad adaptiva durante la primera gran glaciación para proteger a los ojos
de la radiación UV extra, del viento y de las bajas temperaturas que asolaron
las estepas de Asia Central hace 18 millones de años. Sin embargo varios
científicos chinos argumentan que esta formación cutánea es consecuencia que un
gran número de asiáticos provienen de una rama de homínido distinta a la
nuestra. Este teoría se basa en el descubrimiento en 1921 del Homo erectus pekinensis, restos que
consideran confirmar que cuando el Homo Erectus inmigró desde África a Asía,
este sobrevivió y dio origen a la raza mongoloide. La gran mayoría de
antropólogos internacionales rechazan esta idea y consideran que cuando el Homo
Erectus inmigró desde África a Asia, este se extinguió y solo el Homo Erectus
africano sobrevivió y evolucionó hacia lo que hoy somos todos y conocemos como
Homo Sapiens.
Sin duda un momento especial y curioso debió
ser cuando el primerEuropeo se encontró frente a frente con
una persona con brida mongólica. No es un dato muy riguroso pero podemos pensar
que posiblemente ocurrió en torno a 220 a. C. Esta teoría se basa en un pasaje
del reino Greco-Bactriano donde se menciona que su imperio llegó a extenderse
hasta el país de los Seres, lugar que los investigadores sitúan al noroeste de
la actual China.
Debemos remontarnos al siglo XVI para
encontrar la primera descripción extensa y detallada de la fisonomía de la
población oriental. Sería el fraile, cosmógrafo y matemático Martín de Rada, quien durante una expedición
castellana que por primera vez entraba en territorio chino en representación de
la monarquía Hispánica, redactaría varias relaciones que sería de gran
importancia para conocer y difundir la cultura china como ningún europeo lo
había hecho hasta entonces, incluso permitiendo certificar que la Catay de
Marco Polo y China eran el mismo país.

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